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Factor genético en enfermedades de la tiroide

Redacción LA SEMANA

La glándula tiroides es el órgano encargado de secretar hormonas esenciales para diversas funciones del organismo como el crecimiento y desarrollo, la frecuencia cardíaca, la tensión arterial, la temperatura corporal y la tasa metabólica del cuerpo.

Cuando la función de esta glándula o su morfología se alteran, surgen patologías como el hipotiroidismo y los nódulos tiroideos, los cuales son un problema clínico frecuente.

Las enfermedades de la glándula tiroides se producen fundamentalmente por dos causas. La primera de ellas es por una alteración en la producción y /o en la secreción de la hormona tiroidea, lo que finalmente se va a traducir ya sea en un déficit de hormona tiroidea, o en exceso de hormona tiroidea; la segunda causa es la formación de nódulos tiroideos, en que se debe descartar la presencia de una neoplasia.

-¿Cuáles son sus factores de riesgo?

El principal factor de riesgo en el mundo es el déficit de Yodo, aunque en Puerto Rico no es un factor relevante, ya que la sal que comemos debe ser yodada, también se ha planteado que el exceso de Yodo, puede aumentar las enfermedades tiroideas. Existe también un factor genético, siendo más frecuentes las enfermedades tiroideas, en pacientes con antecedentes familiares de patologías tiroideas. Las enfermedades tiroideas son tres veces más frecuentes en las mujeres que en los hombres.
Las enfermedades más frecuentes son el Hipotiroidismo, donde hay un déficit de hormona tiroidea. La otra alteración tiroidea muy frecuente es la presencia de nódulos tiroideos, habitualmente son asintomáticos.
El Hipotiroidismo, se caracteriza porque el paciente relata, decaimiento, falta de ánimo, somnolencia, aumento de peso, intolerancia al frío, sequedad de la piel, caída del cabello, estreñimiento, voz ronca y algunas alteraciones de laboratorio como la presencia de anemia y elevación del colesterol.
En el caso de los nódulos tiroideos, se pesquisan ya sea porque el propio paciente, se lo nota al mirarse el cuello, o durante algún procedimiento radiológico solicitado por alguna otra patología. Aquí, lo más importantes es determinar si son benignos o malignos, siendo la gran mayoría de ellos, benignos.
El tratamiento va a depender de qué tipo de enfermedades tiroideas se trate. Puede ser con medicamentos, en algunos casos va a ser necesario un tratamiento quirúrgico, y también en otros casos se puede realizar un tratamiento con Radioyodo.

 

 

 

 

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