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Cuando las hemorroides molestan

Las hemorroides son estructuras de tejido vascular llamadas plexos que ayudan a que el cierre del esfínter anal sea hermético. Hay de dos tipos: hemorroides internas que están en el interior del recto, cubiertas por mucosa y externas, localizadas en la zona perineal y recubiertas por piel.

A veces los plexos se dilatan y provocan molestias como dolor al sentarse o sangrado. Los factores que predisponen a esto son la genética, el estreñimiento, la diarrea, el embarazo, el abuso de sustancias irritantes, como condimentos o alcohol, y los ejercicios bruscos que provocan una fuerte presión intraabdominal, como las pesas.

Las hemorroides externas, al estar protegidas por piel, son más resistentes y es raro que sangren espontáneamente. Tienen la apariencia de una protuberancia. En cambio las hemorroides internas generalmente sangran y se clasifican en cuatro: las grado I pueden sangrar con el esfuerzo de la defecación; las grado II, además de sangrar, prolapsan o descienden desde la pared del recto, pero vuelven solas a su lugar; las grado III sólo retroceden con ayuda manual, y las grado IV prolapsan espontáneamente, incluso sin hacer esfuerzo. Por lo general, la enfermedad hemorroidal es mixta: interna y externa.

Las hemorroides externas duelen cuando se forma un coágulo en el tejido dilatado que es inofensivo pero deja un exceso de piel. Las internas, cuando se inflaman, salen y se estrangulan, lo que puede causar muerte de tejidos e infecciones complicadas.

En los grados III y IV las hemorroides se extirpan para evitar complicaciones derivadas de infecciones o hemorragias.

Las hemorroides externas se operan ambulatoriamente, al igual que las grado I y II, que se eliminan con una técnica de ligadura elástica. Para los grados III y IV, hace algunos años la cirugía consistía en extirpar las hemorroides, lo que era muy doloroso y requería de un largo período de recuperación.

Actualmente se practica un procedimiento que corrige el prolapso de las hemorroides con corchetes de titanio. La cirugía dura menos de una hora, requiere un solo día de hospitalización y la recuperación dura menos de una semana. Aunque hay casos en que reaparecen, en general las hemorroides se corrigen para siempre con la operación.

 

 

 

 

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